La investigación como una práctica social caracterizada fundamentalmente
por la confrontación teoría empíria, la previsión de una estrategia
metodológica desde el inicio y su originalidad en cuando a alcanzar
conclusiones no implícitas en el planteo inicial. Constituye un conjunto de acciones sistemáticas con objetivos propios, que apoyados en un marco teórico o en uno de referencia,
en un esquema de trabajo apropiado y con un horizonte definitivo, describen,
interpretan o actúan sobre la realidad educativa, organizando nuevos
conocimientos, teorías, métodos, medios, sistemas, modelos, patrones de conducta y procedimientos educativos o modificando los existentes.
Investigar es comprender la conducta humana
desde los significados e intenciones de los sujetos que intervienen en el
escenario educativo. Se refiere a la generación de conocimiento científico
referido a un hecho social que llamamos “Educación”. Desde esta perspectiva el
propósito de la investigación educativa es interpretar y comprender los
fenómenos educativos más que aportar explicaciones de tipo causal. A través de
la investigación aspira a transformar la sociedad en base a una concepción
democrática del conocimiento y de los procesos que lo generan mediante la
participación de las personas implicadas. La investigación trata de comprender
creencias, valores y supuestos que subyacen en la práctica educativa.
Considero algunas de las características más
significativas que permiten la presencia de acciones intencionales y
sistemáticas. Son realizadas con apoyo en un marco teórico, apoyándose en rigurosamente en el método científico. Conducen al
descubrimiento de algo nuevo y se obtiene a través de diversas naturalezas: comportamientos, problemas,
necesidades, ideas o la necesidad de probar alguna teoría.